Ciertas partes del cuerpo, como el frenillo bucal pasa desapercibido hasta que empiezan a generar problemas, pero lo cierto es que cumple un rol vital en varios aspectos, no solo en la salud de tu boca.
En la mayoría de los casos, suele detectarse problemas en los frenillos bucales cuando estamos pequeños; es decir, en bebés o niños infantes, y de no tratarse a tiempo puede afectar el habla, la manera en como masticas e incluso en como besas.
Si te identificas con esto, en las siguientes líneas te contaremos qué es el frenillo bucal, para qué está ahí, sus tipos, cuando se considera normal o no, qué problemas puede generarte y en qué situaciones es necesaria una intervención quirúrgica.
¡Ojo con esto, toma nota!
¿Qué es el frenillo bucal?
Es un tejido fibroso que se encuentra en varias partes de tu boca, como por ejemplo, debajo de tu lengua y se le conoce como frenillo lingual.
El que se ubica debajo de tu labio superior e inferior, es el que conocemos como frenillo labial y todos sirven para limitar o guiar el movimiento de algunas estructuras de la boca, ayudarte a tragar, comer y conectar partes importantes de esta.

Tipos de frenillo bucal
Más arriba te mencionamos que hay varios tipos de frenillos, que son el frenillo labial superior y el frenillo lingual (sublingual). Ahora te contaremos a detalle qué papel cumple cada uno y cuándo se considera normal o no un frenillo bucal.
Frenillo lingual
También conocido como anquiloglosia, es cuando el frenillo que está ubicado debajo de la lengua es muy corto y te impide moverla con facilidad, dificultando que puedas deglutir los alimentos y que estos lleguen desde la boca hacia los intestinos.
Las tareas de un frenillo lingual sano son:
- Darle movilidad de la lengua para el habla, permitiéndote emitir sonidos y pronunciar correctamente las cosas.
- Tiene un rol vital desde los primeros meses de vida, ya que este ayuda a que el bebé pueda succionar la leche mientras su madre le da de lactar.
- Si este no funciona adecuadamente, el bebé no agarra bien el pezón, y, por ende, no se alimenta correctamente.
Frenillo labial
Este se ubica entre la encía y el labio, tanto inferior como superior. Usualmente, el frenillo labial inferior es más pequeño y menos grueso que el frenillo labial superior y su rol es dar estabilidad a los labios, para estar alineado con los dientes y el maxilar, pero hay más:
- Ayuda a que los labios estos se mantengan en la posición correcta y regula funciones como el habla.
- Un frenillo labial normal evita que las expresiones faciales sean exageradas.
- A nivel de la salud bucal, la función de estos es evitar que se acumule placa o comida en dientes/encías y contribuye a una correcta higiene bucal.
- Protege la encía y evita que la raíz de los dientes quede expuesta.
- Cuando estos frenillos labiales no funcionan correctamente afecta la alineación de los dientes, generando separación en ellos, que es lo que se conoce como diastema.
- También afecta la forma en como hablas, haciendo que se te dificulte pronunciar letras como la p, r, m, t, d, z, s, l, b y afecta la alimentación, dado que no puedes masticar los alimentos con facilidad.
Ahora bien, visualmente, así es como luce un frenillo normal vs. uno que no:

¿Cómo afecta el frenillo bucal en los niños?
Un frenillo bucal corto puede generar problemas desde la lactancia hasta el desarrollo, puesto que, al alimentarse, la posición correcta de la boca del bebé debe ser la lengua apuntando hacia la encía superior para poder extraer la mayor cantidad de leche del pecho de la madre.
Si esto no ocurre, la madre puede experimentar dolor en el pezón, agrietamiento, dolor al lactar y el bebé, por su parte no se alimentaría correctamente, lo que puede generar problemas en el peso y retraso en el desarrollo.
Cuando el niño/a aún está pequeño puede experimentar problemas en el habla, dificultad para masticar, tragar o problemas dentales. En otros casos, algunos empiezan a respirar por la boca porque la función oral se ve alterada a causa del frenillo labial anormal.
Si esto avanza en la etapa en la que el niño va a la escuela o está en la preadolescencia, lo que ocurre es que surgen problemas con la autoestima, dificulta procedimientos como la ortodoncia, y en casos severos, el niño/a puede experimentar dolor o tensión en la lengua y los labios.
Lo que para algunos es una membrana sin tanta importancia, realmente es una parte esencial de la boca que puede marcar la diferencia desde los primeros días de vida hasta la adultez, por lo que amerita de una evaluación a tiempo para evitar complicaciones como las antes mencionadas.
Problemas comunes del frenillo bucal
Presentar problemas con el frenillo bucal y no atenderlo a tiempo puede ocasionar otras complicaciones además de las mencionadas, tales como:
1. Diastema
Cuando el frenillo labial está por debajo de la encía puede evitar que los dientes frontales se alineen correctamente, haciendo que haya un espacio que no debería entre dientes, y esto es lo que conocemos como diastema.
Aunque la diastema es una afección común y la pueden generar otros factores además de este, esto puede a la larga ocasionar otros problemas funcionales como acumulación de placa, problemas en la mordida, caries, dolores en la mandíbula, entre otros.
La forma de corregir la diastema es mediante ortodoncia, pero esto no sería posible si el frenillo está interfiriendo, por lo que habría que realizar antes una frenectomía (siempre que ya hayan brotado todos los dientes permanentes), para reposicionar el frenillo y así poder continuar con la ortodoncia.

2. Mala higiene bucal
Inevitablemente, tener un frenillo bucal corto genera que tanto en dientes frontales como en los inferiores la limpieza se dificulte, impidiendo el correcto uso del cepillo dental o del hilo dental, ocasionando problemas como la caries, sangrado gingival, gingivitis o sarro.
Las posibles soluciones son que tu odontólogo te enseñe técnicas de cepillado como la técnica Bass modificada para mejorar la limpieza, acudir a revisiones periódicas con el especialista para limpiezas que eviten caries, placas o enfermedades periodontales, o, en última instancia tras una evaluación previa, realizar una frenectomía correctiva para cortar el frenillo bucal.

3. Inflamación
¿Un frenillo bucal inflamado? ¡Es posible y además de doloroso, incómodo! Esto puede pasar debido a que no te has cepillado correctamente, te has mordido accidentalmente, has sufrido alguna infección, has tenido roce constantemente con alimentos o el espacio es muy limitado, generando esta inflamación.
Esto, además de inflamación puede generar aftas bucales en el frenillo y los alrededores, que pueden tratarse y evitarse siguiendo una correcta higiene bucal, cepillando suavemente, evitando alimentos picantes o ácidos cuando hay inflamación o aftas, y evitando tocar la zona con los dedos o la lengua.
No obstante, si tanto la irritación como la inflamación es algo persistente o que no mejora al cabo de pocos días, debes sí o sí acudir con el dentista para una evaluación.

4. Respiración bucal
Este es uno de los problemas más comunes cuando hay un frenillo lingual corto, pues impide que la persona respire por la nariz. Ocurre porque la lengua no reposa sobre el paladar que es la posición “normal”, bloqueando el paso del aire por la nariz, haciendo que mantenga la boca abierta mientras está en reposo o mientras duerme.
También pasa cuando el frenillo labial es grueso o muy tenso, impidiendo que se cierren completamente los labios, haciendo que quede la boca entreabierta y que la persona respire por la boca sin darse de cuenta.
Esto hace que haya efectos negativos para la salud, que van desde problemas con la mordida, inflamación en las encías, alteraciones en el sueño, mayor riesgo de caries, entre otras cosas. Lo cierto es que las soluciones dependen siempre de tu caso y de una evaluación previa con un odontopediatra (si se trata de un niño) o un cirujano oral cuando es un adulto.
Alguna de las alternativas que pueden sugerirte durante la consulta para corregir esto son la frenectomía, frenotomía, terapia miofuncional (ejercicios guiados para corregir el patrón respiratorio y la postura de la lengua) o un tratamiento conformado por un ortodoncista, logopeda, odontólogo y otorrino cuando el frenillo afecta varios aspectos de tu salud como los mencionados.

¿Cómo se trata el frenillo bucal?
No en todas las situaciones se requiere cirugía para corregir el frenillo labial o lingual, ya que a medida que el paciente se desarrolla puede haber cambios que hagan manejable algunos casos. Sin embargo, cuando los niños ya tienen los incisivos laterales definitivos, se les evalúa para determinar si amerita o no intervención.
Asimismo, depende también de factores como la gravedad de los síntomas, la edad del paciente y qué funciones han sido afectadas a causa del frenillo bucal. Hasta este punto te hemos mencionado varias veces algunos procedimientos como frenectomía y frenotomía, que te explicaremos a detalle a continuación, entre otras opciones que sirven para corregirlo:
- Terapia de lenguaje: Cuando el caso es leve, hay un frenillo lingual corto y se detecta a tiempo, se puede tratar con logopedia o terapia de lenguaje y consiste en realizar ejercicios que le ayuden al paciente a fortalecer la musculatura, darle elasticidad al frenillo y mejorar la pronunciación.
- Frenotomía o frenulectomía: Suele hacerse cuando hay frenillos bucales en bebés o en menores de 7 meses que presentan problemas con la lactancia, y consiste en cortar la base del frenillo lingual o liberarlo para ayudar a la correcta movilidad y funcionamiento del área.
- Frenectomía: Se realiza con bisturí o láser cuando los niños o adultos presentan dificultades del habla, hay diastemas entre los dientes, problemas de higiene bucal, dolor al mover labios y lengua o respiración bucal y consiste en cortar el frenillo para corregir los problemas antes mencionados y permitir la correcta movilidad de lengua o labio.
Ahora que llegaste hasta acá seguro ya comprendes como ese pequeño tejido es capaz de cambiar la forma en como nos alimentamos desde pequeños hasta como hablamos cuando estamos grandes. Si tú o tu peque presentan algunos de los signos que mencionamos más arriba no lo dejes pasar y agenda una consulta gratuita con alguno de nuestros especialistas.
Recuerda: una evaluación a tiempo puede hacer una gran diferencia en tu economía y salud bucal del futuro ¡te esperamos!
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se debe quitar el frenillo dental?
Siempre que interfiera con la calidad de vida o el desarrollo del individuo se debe quitar el frenillo dental. Cuando un bebé no puede alimentarse correctamente, cuando un niño en edad escolar no puede pronunciar bien letras como la R, cuando alrededor de los 11 a 12 años el frenillo superior interfiere con la ortodoncia o cuando en la edad adulta hay problemas con las encías o prótesis este procedimiento se debe llevar a cabo.
¿Qué pasa si me cortan el frenillo de la boca?
En el momento nada significativo, pues este procedimiento se realiza bajo anestesia local. Luego de una frenectomía, puede que experimentes inflamación, y un poco de dolor en la zona, pero es un sitio que se recupera rápido así que no temas ¡durará muy poco siempre que cuides el área correctamente!
¿A qué edad es recomendable cortar el frenillo bucal?
No hay una edad especifica, pues esto debe determinarlo un especialista. Por ejemplo, en algunos casos el frenillo lingual debe cortarse en los primeros meses de vida cuando este le impide al bebé alimentarse y en otros casos cuando el paciente tiene frenillo labial, es mayor, tiene problemas de habla o dentales, es necesario una intervención quirúrgica.
¿Qué pasa si el frenillo labial se rompe?
Si tu frenillo labial se rompe puedes experimentar dolor, sangrado y molestias al comer o hablar. No significa que perderás la capacidad de hablar, sonreír o masticar ¡no es tan terrible como parece! Pues este tiende a regenerarse la mayoría de las veces. Si te pasa te recomendamos detener el sangrado, limpiar la zona y acudir con el dentista para que te evalúe e indique que tratamiento seguir.
Referencias
2. Escalaya Advíncula, C. E., & Perea Paz, M. (2010). Frenillo Lingual: cuándo es un problema.
3. Morveli Huaman, C., Cerquetti Le Moglie, F., & Tau, F. L. (2016). Frenectomía labial superior.


